Emprendimiento familiar sensibiliza a neivanos a conservar los recursos naturales

Reuniendo emprendimientos locales y organismos públicos, una familia neivana con apoyo de la CAM se encuentra desarrollando un proyecto que implementando un sendero ecológico con árboles nativos crea actividades de ecoturismo y degustaciones de platos típicos y vinos con frutas en cosechas.

Estar conectados con la naturaleza trae beneficios físicos y mentales para la salud y así lo predica Ramiro Escobar, el propietario de Cerro Gordo, una iniciativa que busca generar espacios de educación ambiental en la cuenca del río Las Ceibas acercando el conocimiento de los recursos naturales con un turismo accesible y con alternativas para quienes desean disfrutar de la gastronomía de la región.
Este lugar, convertido hace algunos años en una Reserva Natural de la Sociedad Civil, ofrece a los visitantes una caminata por un sendero adornado por nogales, laureles, cascarillos, cuadrados, cedros, encenillos, árboles nativos, entre otros.


“La reserva se dio origen porque con el proyecto Cuenca Río Las Ceibas y la Corporación Autónoma Regional del Alto Magdalena – CAM, adelantamos una buena producción de conservación de tierra, adquiriendo conocimiento acerca de la arborización que hay en la región y la conservación de los mismos, así como se nos dio a conocer que con la conservación viene mayor humedad y más agua por mucho tiempo”, comentó Ramiro Escobar.

Una de las 10 reservas
En este sentido Javier Cardoso Gutiérrez profesional de la Dirección de Gestión Ambiental de la CAM y coordinador del proyecto Río Las Ceibas explicó que desde el Plan de Ordenación de la Cuenca se ha venido implementando la estrategia de conservación de bosques y Cerro Gordo es una de las 10 Reservas Naturales de la Sociedad Civil inscritas ante la unidad de parques y cada una de estas reservas tiene su plan de manejo con un enfoque en ecoturismo.


Cerro Gordo como las otras nueve reservas de la Sociedad Civil ha recibido apoyo en los temas de senderos, miradores, dotación de binoculares y guías de aves para que la gente pueda aprovechar estas reservas en la riqueza del avistamiento de aves mientras hacen senderismo.


“En esta reserva tenemos la iniciativa del senderismo, con un mirador hacía la ciudad de Neiva y también la producción de vino artesanal. Que es una producción netamente orgánica que realiza Nelia Bahamón con el apoyo del proyecto que le ha suministrado equipos para mejorar esta actividad y tener un producto de mejor calidad para el consumidor final que es el habitante de la zona y los visitantes de la reserva”, indicó el profesional de la CAM.

Vinos
La Reserva Natural de la Sociedad Civil de Cerro Gordo la comprenden 50 hectáreas de las cuales 42 hectáreas están determinadas como reserva y el resto posee pequeños cultivos de cacao, bananos, huertas y frutales, estos últimos de los cuales se extrae la materia prima de los vinos.
Hace 13 años Nelia Bahamón León empezó el arte de la producción de vinos, producto que aprendió a hacer de pequeña con la guía de su papá, quien fabricaba aguardiente. Durante la creación de Vinos Cerro Gordo La CAM la ha apoyado con implementos e insumos para hacer su sueño realidad.
“Nuestra labor empieza desde la siembra de los cultivos y el abono orgánico que usamos preparados en nuestra finca con los desechos que sacamos. Además, usamos las frutas que aquí mismo cosechamos como la naranja, uvas, mandarinas y limones, por eso la CAM nos ofrece su apoyo, porque procuramos conservar la flora y fauna del lugar”, asegura Bahamón León.
Para la producción de este producto también se han aislado cinco nacederos de agua que surten las quebradas.
”En el lote nos dieron el alambre, cerco y estantillos para aislar los 5 nacederos que surte el agua a la quebrada Los Cachos, Los Micos y Las Ceibas. El agua que sale de acá es totalmente descontaminada porque recibimos de la CAM unos tanques para la descontaminación de las aguas que se utiliza”, explicó Nelia.

‘Me faltan manos’
La mujer cuenta cómo fueron esos inicios, que empezaron a vislumbrarse tras pensionarse como docente al regresar a su casa natal, donde instaló un viñedo en la finca y empezó el mágico mundo de la transformación y creación de vinos.
“Empecé a preparar un poco de vino que nos lo tomábamos en familia, hasta que le saqué el análisis y el grado de alcohol dando como resultado un buen vino apto para el consumo por lo que empecé a ofrecerlo a los vecinos, luego gestioné con entidades, la CAM me apoyó con Negocios Verdes y hoy me faltan manos para elaborarlos”.
El vino Cerro Gordo es el abrebocas de la experiencia de la Reserva Natural de la Sociedad Civil, por temporada se venden hasta 200 botellas y los visitantes en una copa degustan el paisaje que ven sus ojos.

Mirador
El atractivo de Cerro Gordo es el mirador Los Micos, desde donde se divisa el afluente que lleva su mismo nombre y desemboca en el río Las Ceibas
“Aquí en Cerro Gordo combinamos el tema ecológico y la gastronomía y desde una Semana Santa con mi familia visitando el mirador Los Micos nos dimos cuenta que sí se puede hacer un sitio de turismo, un sitio de descanso y de tranquilidad en el cual podemos dedicar momentos de plenitud enfocados en la lectura”, indicó Escobar quien relató que el mirador comprende un sendero con un punto estratégico cuando se llega a un árbol de El Copey. En adelante el sendero se divide seis puntos y siempre se va a relatar temas ecológicos.

Misión conservadora
Cerro Gordo, una finca heredada por la familia Escobar que antiguamente cosechaban café, empezó a tomar forma tras varias pruebas y errores donde descubrieron su misión de conservación.
“Tenemos cultivos de banano y huertas caseras, cultivos pequeños para darle transición lentamente a la vegetación. Ya la finca tiene un 70% de conservación como reserva natural de la sociedad civil y deseamos que el 100 por ciento se pueda conservar y ser ejemplo para la comunidad”, finalizó diciendo el propietario de Cerro Gordo.