¿Cómo aprender a regular la ira para prevenir la violencia?

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La ira se desencadena ante situaciones que son valoradas como injustas o que atentan contra los valores morales y la libertad personal. Pueden  generar  ira  situaciones  que  ejercen  un  control  externo  sobre  nuestro  comportamiento;  personas  que  nos  afectan  con  abusos  verbales o físicos; situaciones en las cuales consideramos que se producen  tratos  injustos;  el  bloqueo  de  nuestras  metas  por  parte  de  otras personas, etc.

 Cualquier estímulo o evento, según la valoración que se realice sobre el mismo, puede ser potencialmente capaz de desencadenar ira.

Está presente en nuestra vida diaria al igual que ocurre con todas las emociones. Con la ira aprendemos a defendernos de lo que nos puede hacer daño. Pero la ira mal regulada puede provocar estragos en la persona que la siente y en su entorno más inmediato. La ira produce incapacidad o dificultad para la ejecución eficaz de los procesos cognitivos; no permite razonar de manera eficaz y eso repercute en la respuesta conductual posterior. Es decir, la ira activa los mecanismos de autodefensa y ello puede derivar en comportamientos agresivos que pueden desatar violencia.

A continuación se dan a conocer unas estrategias de ayuda

Distanciamiento temporal: Consiste en dejar pasar un tiempo desde que se produce la situación que provoca la ira hasta que se desencadena  nuestra  respuesta  conductual.  Esto  nos  permite  valorar  más  objetivamente  la  situación  a  la  que  debemos  que  hacer  frente.  El  tiempo transcurrido puede ser de unos minutos o incluso de unos días dependiendo  de  la  situación.

Aceptar la parte de responsabilidad en el conflicto: Aceptar la parte de responsabilidad que podamos tener en un conflicto ayuda a reducir la ira. Entonces  aceptamos  la  posibilidad  de  que  la  “culpa”  no  sea  únicamente del otro. Siempre debemos preguntarnos: ¿He actuado de forma correcta? ¿Podría haberlo hecho de otra forma?

Actitud positiva: El optimismo, el sentido del humor, buscar la parte cómica de la situación, constituye una buena vía de escape para  rebajar  las  emociones  negativas.  Reírse  de  sí  mismo  denota un sano sentido del humor, basado en la autocrítica positiva, fortaleza de carácter y seguridad.

Restructuración cognitiva: si nuestros pensamientos (valoraciones,  convicciones, creencias, etc.) no se ajustan a la realidad, producirán percepciones distorsionadas que  potencian  la  aparición  de  sentimientos  y  emociones  inadecuadas.  La  ira  puede  ser  una  manifestación.  Cambiando nuestra  manera de pensar, podemos reducir la ira.

Reencuadre y resolución del problema: es necesario analizar el conflicto para encontrar la solución satisfactoria. Para ello conviene pensar en varias soluciones alternativas y buscar ventajas para cada una de ellas para elegir la mejor. Si pasado un cierto tiempo se llega a la convicción de que me he equivocado, hay que pensar que equivocarse es una forma de aprender.

Respiración y relajación: Es una de las estrategias mas utilizadas y útiles.   Constituye un proceso psicofisiológico de carácter interactivo,  donde lo fisiológico y lo psicológico interactúan. A nivel físico, los beneficios de la relajación son: disminución de la presión arterial y del ritmo cardíaco; se regula la respiración, lo que aporta más oxígeno al cerebro y a les células en general; estimula el riego sanguíneo; disminuye la tensión muscular; reduce los niveles de segregación de adrenalina.

Recuerda soy Yeimmy Charry, tu amiga y psicóloga