PARAMILITARISMO, UNA REALIDAD APROBADA POR EL ESTADO.

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El paramilitarismo es uno de los fenómenos que ha contribuido a la grave situación de violencia política que ha vivido Colombia durante las últimas décadas. Aun cuando en sus orígenes, se constituyó bajo la forma de un grupo contrainsurgente de tipo militar paraestatal que surge en Colombia en los inicios de la década de los 80 y que se ha diseminado a lo largo y ancho del territorio nacional, cuyo único objetivo era combatir los grupos guerrilleros que agredían la sociedad colombiana, con el paso del tiempo, se convirtió en una verdadera organización delictiva y criminal, al servicio de intereses particulares, que cooptaron los espacios dejados por las autoridades legítimas, dirigiendo sus acciones de represión y barbarie contra la población civil, en el camino de apoderarse de la tierra y de obtener el poder político, social y económico.

Las organizaciones paramilitares mediante la violencia – las amenazas, los asesinatos, las masacres, las torturas y el desplazamiento forzado-, y con el apoyo de ciertos sectores de la sociedad económicos y políticos y con el apoyo de ciertos células de la fuerza pública, no solo han logrado generar terror e intimidación en la población civil y ahora con más fuerza en grupos alternativos tanto políticos como sociales, sino también, imponer su autoridad en vastas zonas del territorio nacional. Estos grupos armados al margen de la ley, constituyen, entonces, una amenaza contra la estabilidad institucional, en cuanto actúan en franco desconocimiento del Estado Social de Derecho.

Una realidad de injusticia, pobreza y marginamiento en Colombia sumada a la incapacidad del Estado consciente de las graves consecuencias que el conflicto armado le ha dejado al País, a través de sus autoridades, y con el apoyo de los distintos sectores políticos, sociales y económicos, el Estado debe asumir el compromiso histórico de garantizar a sus habitantes la Paz y la reconciliación nacional. Con ese propósito, le corresponde adelantar una verdadera política de desmovilización y  reinserción social, que garantice el juzgamiento y castigo de los autores generadores de violencia, el conocimiento de la verdad sobre los hechos delictivos y la reparación de las víctimas del conflicto armado, asegurándole a éstas , unas condiciones de vida digna y el restablecimiento de sus derechos fundamentales. NO PONER PALOS A LA RUEDA.

El Estado no puede seguir tolerando la existencia de grupos armados al margen de la ley, cualquiera sea su denominación. La disolución y desmantelamiento de estos grupos constituye una obligación ineludible del Estado, para que este pueda recuperar su institucionalidad y se ponga fin a la violencia generalizada y sistemática que nos aqueja.

Con estas cortas líneas de este artículo es mi querer mostrar como el paramilitarismo ha incidido en los hechos de violencia política en Colombia durante las últimas décadas, y cómo a través de sus acciones de barbarie y desolación, ha logrado infiltrar con el visto bueno y el silencio del desgobierno Iván Duque Márquez imitando el gobierno del expresidente Álvaro Uribe Vélez a distintos sectores de la sociedad y el Estado, obteniendo un alto poder político, económico y territorial nuevamente.

La ausencia del Estado en algunas regiones del territorio, y la permisividad para ejercer un control sobre ellas, fueron y son entonces factores determinantes en el surgimiento de los grupos guerrilleros y luego de los paramilitares, con las graves consecuencias que la presencia de estos actores armados ha implicado para el país en el orden político, económico y social.

Además también en este respetuoso articulo cargado de realidad pretendo transmitir y compartir a mis compatriotas desde los jóvenes hasta los adultos una información y opinión más sobre la problemática social y política que se ha generado nuevamente bajo este gobierno uribista con el fenómeno del paramilitarismo en Colombia, procuremos que alrededor de dicha problemática, se genere un clima de reflexión y concientización sobre la necesidad de buscar verdaderas soluciones futuras y definitivas, que le permitan a las nuevas generaciones de Colombianos vivir en un ambiente como dije anteriormente de paz y reconciliación, alejado del conflicto que nos ha marcado al pueblo colombiano durante décadas.

“LA PRACTICA DE LA PAZ Y LA RECONCILIACIÓN ES UNA DE LAS MAS VITALES Y ARTISTICAS DE LAS ACCIONES DE UN GOBIERNO”