Consumo de pescado durante el primer trimestre de embarazo crea un efecto sobre la capacidad de atención de los niños.

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Un estudio realizado por del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), han estudiado la relación entre el consumo de diferentes tipos de pescado durante el embarazo y la capacidad de atención de los niños y las niñas a los ocho años.

el consumo de pescado durante el primer trimestre de embarazo se observa un efecto sobre la capacidad de atención de los niños mayor que con la ingesta durante el embarazo tardío o la ingesta por parte de los niños a los cinco años, cuando algunos de los procesos de neurodesarrollo ya han finalizado, la formación del cerebro tiene lugar principalmente durante el embarazo, mediante procesos biológicos complejos como la generación de las neuronas, la creación de las sinapsis y la mielinización neuronal.

Estos nutrientes esenciales, participan en la definición de la estructura y la función del cerebro del feto, “ejerciendo así un gran impacto sobre el desarrollo neuropsicológico posterior.

Los pescados azules tienen entre un ocho y un quince por ciento de materia grasa intramuscular (debajo de la piel), esta posee múltiples beneficios para el organismo, son ricos en ácidos grasos, siendo el omega 3 el que ayuda a controlar los niveles de colesterol LDL. Su consumo ayuda a prevenir riesgos cardiovasculares y problemas de circulación. Además, el pescado azul aporta proteínas de calidad y diversos minerales (yodo, fósforo, magnesio, calcio –en las espinas– y también hierro. Eso sí, algunas especies, así como los que se venden en conserva, ahumados o salazón pueden contener demasiado sodio, por lo que conviene moderar su consumo, incluso evitarlo si se padece gota.

Para que los identifiques de un modo más sencillo, fíjate en su cola, los azules la tienen en forma de flecha. Algunos de los pescados azules que encontrarás en el mercado son: sardina, salmonete, atún, salmón, trucha, bonito, pez espada, rodaballo, caballa, anchoa o boquerón, palometa, anguila, arenque, carpa, jurel, angula, cazón, chicharro, lamprea.

Los pescados blancos contienen entre un uno y un tres por ciento de grasa, por lo que son más digestivos y tienen menos calorías por ración que los azules. Esta grasa, a diferencia de los azules, la acumulan en torno al hígado. Su proporción es mucho menor porque por lo general obtienen su alimento sin necesidad de grandes desplazamientos, por lo que son más sedentarios.

Los blancos son pescados proteicos, ricos en sales minerales y gelatinas, con pocas calorías, y con gran aporte de vitaminas del grupo B, especialmente B12. Algunos de ellos aportan yodo, importante para alteraciones de la tiroides. Cocinados al vapor, al horno o bien asados son de ayuda para controlar los niveles de colesterol y prevenir enfermedades del corazón. Si bien, hay que tener en cuenta que absorben más aceite si los fríes. Para diferenciarlos, mira su cola, su borde será recto o redondeado en la parte superior.