Un buen control de la hipertensión arterial disminuye 50% el riesgo de padecer demencia senil.

La demencia senil es un término que concentra la disminución del funcionamiento intelectual que interfiere en las funciones cotidianas y que afecta, de forma completa o parcial, a dos o más capacidades del paciente, como la memoria, el lenguaje, la percepción, el juicio o el razonamiento.

La hipertensión arterial parece estar asociada con un mayor riesgo de demencia o deterioro cognitivo leve, un trastorno que se caracteriza por dificultades en el pensamiento y el aprendizaje.

La presión arterial está determinada tanto por la cantidad de sangre que tu corazón bombea como por el grado de resistencia al flujo de la sangre en tus arterias. Cuanta más sangre tu corazón bombee y cuanto más estrechas estén tus arterias, mayor será tu presión arterial.

Tomar las medidas necesarias cuando nuestra salud está en riesgo, permitirá que la circulación sanguínea irrigue sin problemas al cerebro, evitando la creación de coágulos. Los niveles de presión arterial adecuados para una persona sana son de 120/80 y si se eleva más de 140/90 deben tomarse precauciones. Desde nuestra casa podemos tener un monitoreo constante de la presión, de manera que en cuanto notemos un cambio, acudamos al doctor y prevenir sorpresas.

Antes de tomarte la presión asegúrate de no beber alcohol o cafeína, ni productos derivados del tabaco 30 minutos antes.

El diagnóstico a tiempo es la única arma para proteger al paciente. Tomar conciencia cómo cambiar hábitos alimenticios, tomar medicamentos prescritos, hacer ejercicio se logran controlar en 99 % de los casos.

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