Cuando la mente enferma al cuerpo (enfermedades psicosomaticas)

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La  medicina se ha ido dividiendo y especializando  en cuanto a las diversas dolencias. Este proceso ha permitido avanzar en la definición y clasificación de enfermedades en unidades cada vez más pequeñas.

Fueron apareciendo  síntomas y dolencias sin alteraciones en dimensiones biológicas, anatómicas o fisiológicas, generando problemas diagnósticos y también terapéuticos con la consiguiente ansiedad de los pacientes y sus familias. Particularmente  en enfermedades altamente prevalentes como patología funcional gastrointestinal o enfermedades reumatológicas como la fibromialgia.

Existen diversas posturas con respecto a si la psicosomatización debe ser considerada un trastorno psiquiátrico o si se la debe considerar como la presencia de múltiples síntomas, que complican la presentación de una enfermedad médica habitual (grupo de síntomas que no puedan explicarse por el diagnóstico al que se arriba y no parecen responder a otra enfermedad distinta.

La psicosomatización puede producir la dispepsia funcional, el síndrome de intestino irritable, síndromes dolorosos (desde dolores articulares, cefalea o dolores lumbares o cervicales) o fatiga crónica. Otros cuadros menos frecuentes: episodios de dolor torácico (descartadas causas cardiovasculares) o síntomas urogenitales.

Para definir que un síntoma es producto de un trastorno psicosomático se necesitará llevar adelante un estudio juicioso que abarque con los tratamientos e identificación de la dolencia con origen somático.

Por otro lado, si bien múltiples enfermedades pueden tener síntomas inexplicados con un componente anímico, es importante recalcar que no todas las enfermedades pueden ser psicosomáticas.

Los Síntomas somáticos más frecuentes son:

Dolor de espalda, 71%

Mareos, vértigos, 65%

Dolor en extremidades, 60%

Gases en el estómago, 52%

Dificultad al respirar, 50%

Palpitaciones, taquicardia, 49%

Dolor en articulaciones, 45%

Dolor en el pecho, 44%

Náuseas, 43%

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