El Médico en Casa – Un coma inducido

Un coma inducido es cuando se seda a un paciente para reducir su consumo de oxígeno y energía, y poner al cerebro a “dormir”. Mientras tanto, se monitorea su actividad. 

Se busca proteger el cerebro manteniendo al paciente profundamente sedado y así darle tiempo al cuerpo para recuperarse, ya que en este estado, el órgano necesita menos sangre, oxígeno y glucosa.

“El coma inducido es utilizado en el caso de que una patología o herida cerebral provoque un aumento de la presión intracraneana o para que el paciente se acostumbre, por ejemplo, a una ventilación mecánica que va a durar más de lo habitual, o porque se necesita que no consuma mucho oxígeno, que no se mueva o no tosa”, dice el doctor José Miguel Montes, anestesista y jefe técnico de la Unidad de Cuidados Intensivos(UCI) Adulto de Clínica Alemana.

El aumento de la presión intracraneana puede ser causado por una herida en el cerebro, un fuerte golpe, un tumor, un paro o una infección, entre otros. En estos casos, algunos fluidos se acumulan en el cerebro, lo presionan y hace que éste se hinche, pero como el cráneo es rígido e impide que se expanda, la presión interna aumenta.

La clave es proteger el cerebro de una lesión secundaria que se podría provocar por la alta presión interna; porque si bien una hinchazón es un mecanismo del cuerpo para reparar, en el cerebro puede ser dañino ya que, si la presión no es reducida, algunas partes de este órgano dejan de recibir sangre oxigenada.

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