El apagón ha profundizado la aguda inestabilidad política que sufre el país y la crisis por la falta de electricidad

Después de más de tres días sin luz, Venezuela se asoma a un abismo. El apagón que se inició el pasado jueves ha profundizado la aguda inestabilidad política que sufre el país y la crisis por la falta de electricidad ha puesto en evidencia su ingobernabilidad. 

Nicolás Maduro y su Gobierno han insistido desde un primer momento que la falla en la central de Guri se debe a un sabotaje informático dirigido desde Estados Unidos e instigado por la oposición. No obstante, no ha mostrado pruebas del supuesto ataque pese a que ha prometido que las presentará ante la ONU.

 A la ineficiencia del sector se añadió la incapacidad de las autoridades para restablecer el suministro. El sucesor de Hugo Chávez aseguró este domingo que están haciendo “grandes esfuerzos” para volver a la normalidad y dio instrucciones para que los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP) repartan agua potable y alimentos. 

El presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, criticó que Maduro no haya aparecido en público más que una vez desde que se comenzó la crisis. “Da la cara”, le retó este domingo en una conferencia de prensa en el patio del Parlamento. Guaidó sugirió que el Gobierno debía permitir la cooperación internacional para solucionar el problema energético, pero no tiene con quién hablar “porque cada vez está más aislado”.

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